Por Yalile Ficachi: En el marco de las actividades rumbo al Día Internacional de la Mujer, se llevó a cabo en el Teatro de la Ciudad de Monterrey un conversatorio encabezado por Mariana Rodríguez Cantú y Saskia Niño de Rivera, quienes dialogaron sobre el papel que las mujeres pueden desempeñar desde posiciones de influencia para impulsar causas sociales y abrir espacios dentro del movimiento feminista.
Durante la charla, ambas compartieron las experiencias que han desarrollado desde sus respectivas trincheras.
En el caso de Mariana Rodríguez, a través de su labor al frente de Amar a Nuevo León y su trabajo cercano con el DIF Capullos, donde ha enfocado esfuerzos en la atención y protección de niñas, niños y adolescentes bajo resguardo del Estado.
Por su parte, Saskia Niño de Rivera explicó el trabajo que realiza desde la organización Reinserta, dedicada a acompañar procesos de reinserción social de personas privadas de la libertad y a visibilizar las condiciones que enfrentan muchas mujeres dentro del sistema penitenciario.
En medio del diálogo también se recordó un momento clave entre ambas. Fue Saskia quien, tras una larga conversación de varias horas, introdujo a Mariana en las reflexiones del feminismo y la invitó a mirar de otra manera las luchas que viven muchas mujeres en el país.
Aquella charla terminó por convencer a Mariana Rodríguez de acudir por primera vez a la marcha del Día Internacional de la Mujer en 2024, un episodio que marcó el inicio de una participación más cercana con el movimiento.
Uno de los temas que inevitablemente surge cuando se habla de figuras públicas como Mariana Rodríguez y Saskia Niño de Rivera es el cuestionamiento sobre su posición social. Ambas son mujeres jóvenes, visibles, provenientes de familias con recursos y con acceso a plataformas de gran alcance.
La pregunta que surge entonces es inevitable: ¿ser privilegiadas las convierte únicamente en observadoras del movimiento o pueden ser consideradas aliadas?
Más allá del debate, lo cierto es que ambas han utilizado esa posición para impulsar causas concretas.
Mariana Rodríguez ha enfocado su atención en la niñez institucionalizada, mientras que Saskia Niño de Rivera ha centrado su activismo en las personas privadas de la libertad, particularmente mujeres que viven dentro del sistema penitenciario. Dos frentes distintos, pero igualmente complejos dentro de la agenda social del país.
Al cierre del encuentro, Saskia Niño de Rivera destacó que el trabajo de las mujeres dentro de los movimientos sociales suele ser profundamente disruptivo, pues implica cuestionar estructuras, incomodar y abrir espacios donde antes no existían.
En ese sentido, coincidieron en que el avance del movimiento feminista también depende de que más mujeres —desde distintos contextos— se sumen a transformar la realidad.
