Al cumplirse el séptimo día de la ofensiva militar conjunta entre Estados Unidos e Israel, el presidente Donald Trump ha cerrado la puerta a cualquier negociación diplomática que no implique la capitulación total de Teherán.
"¡No habrá acuerdo con Irán, salvo una RENDICIÓN INCONDICIONAL!", sentenció el mandatario a través de su red Truth Social, donde también presentó el eslogan "Hagamos a Irán Grande de Nuevo" (MIGA, por sus siglas en inglés) como hoja de ruta para la reconstrucción económica del país persa tras el conflicto.
Esta postura radical surge en un contexto de alta tensión bélica, tras los bombardeos que el pasado sábado acabaron con la vida del líder supremo, el ayatolá Alí Jameneí, y gran parte de la cúpula militar iraní.
A pesar de la violencia de los ataques, que buscan desmantelar el programa nuclear y la Armada de Irán, Trump aclaró en una entrevista para CNN que no exige necesariamente una transición hacia una democracia occidental, señalando que estaría dispuesto a aceptar un líder religioso siempre que sea "justo", "aceptable" y mantenga una relación cordial con Estados Unidos e Israel. Sin embargo, la situación en el terreno sigue siendo crítica:
Teherán ha respondido con ataques a bases estadounidenses en Kuwait y Arabia Saudí, registrándose hasta el momento la muerte de al menos seis militares de EE. UU. Mientras el presidente se prepara para reunirse este viernes con el secretario de Defensa, Pete Hegseth, y los principales directivos de la industria armamentística, enfrenta el desafío de mantener el apoyo de sus bases políticas, que observan con escepticismo esta nueva y costosa intervención en Oriente Medio.
